Higiene bucal y rendimiento deportivo

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Higiene bucal y rendimiento deportivo

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El mantener una buena salud oral no es sólo importante para poder lucir una bonita sonrisa, sino también para poder conseguir un buen rendimiento deportivo. La odontología deportiva es la disciplina que estudia la influencia de la salud bucodental en el deporte y que, a través del cuidado oral, posibilita una práctica más segura. El practicar deporte se asocia con una mejor salud bucal, sin embargo, una mala salud oral puede provocar una inflamación sistémica capaz de afectar a la salud de todo nuestro cuerpo.

Las patologías bucales que más pueden influir sobre el rendimiento deportivo son los procesos infecciosos y la maloclusión, ya que en la boca se encuentran muchos tipos de bacterias y éstas se acumulan sobre la superficie de los dientes, formando la placa bacteriana, una falta de higiene bucal diaria provoca la acumulación de gérmenes, pudiendo ocasionar caries, enfermedades periodontales en los tejidos que rodean a los dientes y pericoronaritis, un cuadro muy común asociado a las muelas del juicio.

Si estos procesos infecciosos pasan al torrente sanguíneo pueden afectar a otros órganos como el corazón, el estómago, el hígado y el sistema músculo esquelético, de tal manera que la sangre va transportando las bacterias a los músculos y articulaciones, produciendo una astenia que se manifiesta como fatiga muscular y cansancio ante el esfuerzo. Cuando un deportista presenta infecciones bucales, éstas favorecen la contractura y fatiga de los músculos, afectando al sistema tónico postural, alterando el rendimiento deportivo e impidiendo que la recuperación muscular sea rápida y efectiva.

Para evitar afectar el rendimiento deportivo y la calidad de vida de cualquier persona, son necesarios los siguientes hábitos saludables: 
  • Acudir al odontólogo cada 6 meses, para realizar una revisión completa y una limpieza profesional.
  • Realizar una higiene bucal que elimine la placa bacteriana de todas las caras de los dientes, encías y lengua, con cepillo e hilo dental después de cada comida.
  • Tener una dieta equilibrada, que cubra los requerimientos energéticos necesarios según la edad y el deporte que se realice, evitando al máximo el consumo de bebidas azucaradas.
  • Tomar agua antes, durante y después de la actividad física.

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